viernes, junio 06, 2003


Tengo infecci—n de garganta, lo que me impide comer y me duele terriblemente. Pero como no tengo fiebre, me toca trabajar, aunque sin respirar, porque eso, segœn c—mo, tambiŽn me duele.

Antes de ayer, a las tres de la madrugada, tropec con la l?para de pie de mi comedor, se cay y se rompi en mil pedazos.

Ayer mi madre vino a casa, abri el balc—n de mi dormitorio y la gata, en celo, salt a lo Matrix a la farola del edificio de enfrente y, de ah, al suelo. Tres pisos. Ni se inmut, la muy zorra. Sali corriendo calle abajo y no se la ha vuelta a ver. Mi gato est triste y no quiere comer. Se me va a morir y me voy a volver a quedar sola.

Entre hoy y el martes que viene recibir, o no, una oferta econ—mica de otra editorial que se interes en m.

Aparte de todo esto, estoy bien, gracias, pero perdonad si no soy, precisamente, la alegr’a de la huerta.

viernes, mayo 30, 2003

El comentario de Némesis, que todos podéis leer en el anterior post, me ha recordado algo de la noche del viernes pasado.

Sí, efectivamente, Dani vino a mi casa. De hecho, cuando le estaba esperando en la esquina me dio por pensar que, tal vez, había citado a un psicópata asesino. Así que, por si acaso, hice dos cosas: una, le envié a Marc un mail con los pocos datos que tenía de mi cita: si al día siguiente aparecía muerta, la policía sabría por dónde empezar la investigación. Y dos, llamé directamente a Marc, que había salido con Diego y Jack.

—¿Sí?

—Hola, soy yo. Llámame dentro de 10 minutos.

—¿Para?

—He quedado con un tío.

—Ajá...

Marc llamó justo cuando Dani estaba aparcando el coche.

—¿Y bien?

—Aún no lo sé. Llámame dentro de otros cinco minutos. Si para entonces no cojo el teléfono, envíame a la policía.

Al parecer, nada más colgar Marc se volvió hacia Jack y Diego y comentó:

—¿Y adónde quiere que se la envíe?

Y la desalentadora respuesta fue:

—Bueno, siendo Dela, se lo habrá llevado a casa.

Cuando tus amigos dan por sentadas tus estupideces y aciertan, es hora de reflexionar al respecto.


Por cierto, que al día siguiente tuvimos la "Cena Eurovisión".

Marc y yo nos reunimos en casa de Jack con éste y Diego, of course, y con cuatro amigos más. Diego se lo había currado un montón e hizo fichas de votación, con todos los países participantes (con sus banderitas y todo) y con columnas para puntuar vestuario, puesta en escena, canción, coreografía y una puntuación total. También había impreso la letra de la canción de Beth para que todos pudiéramos corearla. Definitivamente, Jack tiene que darle más sexo a su novio, porque es obvio que se aburre.

Fue muy divertido. Le pusimos un 10 en "puesta en escena" a la terrible canción de las t.A.T.U. sólo por la expectación creada ante su amenaza de desnudarse. A Beth, por supuesto, le pusimos un 10 en todo, sobre todo por los dos bailarines que actuaban con ella. Uno era calvo y a Narcís, el ex novio de Diego y, pese a todo, amigo de la pareja (aunque, de vez en cuando, a mi pobre Jack se le suba al hombro el demonio de los celos) casi le dio un infarto al verlo. Siente debilidad por los calvos.

Aquella noche estábamos todos de lo más contentos. Además, se había roto la maldición que, durante una terrible temporada, creíamos que pesaba sobre Marc y sobre mí: todo parecía indicar que nuestra vida sexual era incompatible, es decir, que cuando uno tenía, el otro no.

Pero, gracias a Dios, aquel bendito viernes por la noche todos nos agotamos de la más horizontal de las maneras, así que el sábado estábamos de un sonriente... Marc ligó en la discoteca la noche anterior con un vasco. Narcís con un pizzero de 18 años. Jack y Diego se tienen el uno al otro. Y yo, a mi casado. El sábado, alrededor del delicioso menú preparado por Jack (crepes de atún y de jamón y lomo a la salsa de melocotón... hummm...), comparamos notas sobre nuestros ligues. Pese a lo mucho que nos metimos con Narcís por haberse liado con un niño (legal, pero niño y, encima, pizzero) yo gané la rifa de los ligues impropios.

Moríos de envidia, chicos.

Después del festival fuimos a tomar algo al Outside y, por fin, Diego, Marc, Narcís y yo acabamos en el Arena Vip. Narcís volvió a encontrarse con su pizzero casi adolescente e intentó convencerle de que el amor no era una opción entre ellos. Aunque volver a enrollarse en la discoteca con el chaval no creo que fuera la mejor manera de rechazarle, digo yo...

Al final, Narcís desapareció misteriosamente y Marc, Diego y yo nos encontramos a las 7 de la mañana saliendo de la discoteca y paseando bajo la lluvia. Un día realmente completito...

jueves, mayo 29, 2003

¿Recordáis que en mi anterior post asegur que yo ten? principios que aún no estaba dispuesta a romper?

Vale, pues ya podéis olvidarlo: el viernes pasado me acost con Dani, el hombre casado del que os habl.

¡Pero que conste que sucedi en circunstancias atenuantes! Esa misma tarde me hab? quedado encerrada en un cementerio y casi me ahogu en la playa. ¡¡Estaba confundida!!

De acuerdo, empezar por el principio.

El viernes por la tarde, y como viene siendo habitual, tuvimos comida de chicas: Némesis, Ainhoa y yo nos hinchamos a comida italiana en ausencia de Jud, que ten? trabajo y falt a nuestra cita (casi) semanal.

Me encantan estas comidas. Últimamente estamos todas tan ocupadas que quedar los viernes al mediod? es la única oportunidad que tenemos de coincidir y ponernos al corriente de nuestras vidas.

Pues bien, después de la comida (en la que, creo, volv a asegurar que yo jamás me acostar? con un hombre casado), intent ver X-Men 2, pero como la sesión no empezaba hasta las 7 y apenas eran las cinco de la tarde, acab rindiéndome a la evidencia de que aún no hab? llegado el momento de ver a mi Hug Jackman en todo su esplendor. As que me fui a casa.

Camino de mi casa se encuentra el cementerio de Poble Nou. Mis vecinos, Xavi y Meri (siniestros y encantadores) me hab?n comentado que la parte antigua del cementerio era preciosa y que hab? una estatua que no deb? perderme, considerada una de las esculturas fúnebres más erótica, o algo as. Como no ten? nada mejor que hacer, entr en el cementerio.

No exageraban.

En la parte posterior del cementerio, una vez sobrepasadas las hileras de fr?s nichos, y ocultos tras una especie de anfiteatro, se encuentran los antiguos panteones, algunos semiderruidos, abandonados al paso del tiempo, a las gaviotas y a los gatos.

Y a m.

Durante cerca de una hora anduve por esa parte del cementerio, entre las viejas capillas, admirando las antiguas esculturas de finales del siglo XIX. Hay algunas especialmente bellas: un ángel que se eleva con el el cuerpo de una joven; un anciano (¿un santo? ¿Dios?) abrazando el cadáver de un efebo; un ángel envejecido sobre el tejado de una capilla; un querub? al que el tiempo ha arrancado un ala; un alma abriendo sus brazos para que te acerques a ella...

Después fui a la parte más moderna, donde se alzan los monumentos fúnebres. All encontr la estatua.

Hermosa.

Ojal pudiera colgar imágenes para enseñárosla. En piedra blanca, representa a un joven cincelado a la usanza clásica, arrodillado, semidesnudo, con los hombros rendidos, la cabeza hacia atrás, los ojos cerrados. Muerto. Pero no se cae. Junto a él, un esqueleto perfectamente tallado y con hermosas alas, le sostiene por los hombros mientras le besa la frente.

Es impresionante.

Y, claro, tanta belleza me cautiv y perd la noción del tiempo. Cuando a las 18:45 llegu a la puerta principal, la encontr cerrada. Tras el primer momento de pánico, le el cartel que que colgaba de la puerta: a partir de las 18:00, tras cerrarse el público, se pod? salir del recinto por la puerta lateral.

Genial.

¡Pero la maldita puerta no se abr?!

Era el momento de dejarse llevar por el pánico.

Llam a Ainhoa, que trabaja cerca, para que enviara a la polic?, a los bomberos, al ejército, ¡a quien fuera! Pero su conexión a Internet, que usaba para buscar los números de emergencia, no iba bien. Casi pod? ver los titulares: "TREINTAÑERA MUERE ENCERRADA EN UN CEMENTERIO POR CULPA DEL PÉSIMO CABLEADO DE BARCELONA." Me puse tan nerviosa que tir con todas mis fuerzas del pomo de la puerta lateral... y se abri.

...

Lo s, deber? hacer más ejercicio.

Para calmar mis nervios me fui a pasear por la playa. Era una tarde muy agradable, la brisa era suave, aún calentaba el sol. Pase por la playa con los tejanos remangados hasta las rodillas y los zapatos colgados del bolso. Una imagen de lo más chic. un hombre de mi edad, también remangado, descalzo y (oh, Dios, qu maravilla) sin camisa, también paseaba junto a la orilla. Nuestras miradas se cruzaron. Empezamos a adelantarnos el uno al otro, nos esperábamos, volv?mos a cruzarnos, nos mirábamos... finalmente me sent en la arena y le mir mientras se acercaba a m, sonriendo. Todo era perfecto...

... Hasta que la marea se descontrol y una ola se me ech encima. Tuve el tiempo justo para levantar el bolso por encima de mi cabeza y evitar que se mojara. Por desgracia yo, que estaba sentada, acab empapada de cintura para abajo.

Por supuesto, mi compañero de romance opt por pasar de largo.

Con semejante tardecita, digamos que necesitaba liberar estrés. As que cuando Dani (el casado) me llam aquella noche suplicando alivio a su abstinencia forzada, pens (con permiso de Almudena Grandes, of course, que ya usara la frase al final de Malena es un nombre de tango):

"¿Pero qu coño?"

Y le dije que s.

Y vino.

Y lo hicimos.

Durante cerca de dos horas.

Y después charlamos un rato hasta que, por fin, a eso de las tres o cuatro de la madrugada, regres a los brazos de su querida, aunque fr?ida, mujercita.

Soy consciente de que, tras leer esto, algunos ya no me tendréis en gran consideración pero, ¿sabéis una cosa? Aquel cementerio estaba lleno de tumbas de hombres y mujeres jóvenes, y si yo tengo que perecer bajo la marea desbocada, prefiero hacerlo después de haber vivido intensamente.

CARPE DIEM

viernes, mayo 23, 2003

Una de las semanas más extrañas de mi vida está llegando a su fin.

Todo empezó el fin de semana pasado. Como tenía que entregar una complicada traducción el lunes y aún no había ni empezado, decidí enclaustrarme en casa. El domingo íbamos a ir a celebrar todos juntos el cumpleaños de Némesis, así que, digamos, tenía prisa por acabar. Para echarme una mano, aunque fuera con la comida, Ainhoa vino a mi casa. Además, así podríamos preparar nuestra parte del pícnic y llevárnoslo el domingo.

Sin embargo, la mañana del domingo me encontró sentada ante el ordenador, con la traducción sin acabar y yo casi sin dormir. Al final preparé mi famosa ensalada de pasta, verduras y frutos secos y Ainhoa se la llevó sin mí.

En cuanto Ainhoa cerró la puerta, yo sucumbí a la crisis nerviosa que llevaba un año retrasando. Llamé como pude a mi ex y él, que ya me ha acompañado en algunos de mis mejores descensos a los infiernos del estrés, vino corriendo. Claro que, para cuando llegó, lo mejor ya había pasado. Se perdió los gritos, el llanto convulsivo y ese fascinante momento en que me quedo muy quieta y con los ojos abiertos y sin parpadear durante minutos enteros. Eso sí, llegó justo para abrazarme hasta que me dormí. Jay es un santo y le quiero por eso.

El domingo no acabé la traducción. Me fui a dormir a las nueve de la tarde y puse el despertador a la una de la madrugada, iniciando así lo que sería mi rutina durante el resto de la semana: acostarme a las ocho de la tarde y despertarme a la 1 AM para aprovechar la tranquilidad de la madrugada. Eso ha supuesto empalmar luego con mi trabajo en la oficina, lo que significa que, a mediodía, yo ya llevaba doce horas despierta.

Pero también ha supuesto hacer trasnochadas amistades.

El chat, again.

En esta semana de horario casi vampírico he conocido a dos hombres que me han ayudado a permanecer despierta a tan entempestivas horas, cosa por la que les estaré eternamente agradecida.

El primero es Dani. 33 años, casado y con una mujer de la que está increíblemente enamorado pero que ha decidido sumirse en la abstinencia... sin consultarlo antes con su devoto marido. Esto ha dado pie a madrugadas en plan Elena Francis, él llorando sus penas y yo tratando de consolarle de la más casta de las maneras. Y es que, aquí donde me veis, aún conservo algunos principios inquebrantables: no liarme ni animar a hombres casados es uno de ellos. Por suerte él lo ha asumido y llevamos cinco días de agradable amistad chatera y telefónica.

El segundo es Bernard, 31 años, informático de profesión y escritor de vocación, que aprovecha las horas de la madrugada para salir a la caza de las musas. Charlamos de todo y de nada, más de nada que de todo, y acabamos intercambiando teléfonos. Me llama al acabar mi trabajo, a las 6 de la tarde, y charla conmigo durante mi regreso a casa en autobús para mantenerme despierta hasta que consigo arrastrarme hasta la cama. Bernard quiere conocerme, y yo a él.

Creo.

También creo que hemos quedado el sábado de madrugada, pero de eso aún no estoy muy segura.

El sábado toca Eurovisión. Marc y yo hemos quedado en casa de Jack para verlo con un montón de amigos gays de nuestra pareja favorita. Me temo que acabaré siendo la única representante de la heterosexualidad en esa reunión. En fin...

La idea de Bernard es recogerme después de Eurovisión y del Arena, claro. Al parecer él se va a la costa con unos amigos hoy y volvería el sábado por la noche, así que si no estaba reventado, piensa llamarme para tomar el prometido café a las cinco de la mañana. Yo tengo serias dudas al respecto, la verdad.

Por si la semana no fuera ya suficientemente confusa, ayer recibí una llamada en la oficina: una editorial me ofrece el trabajo de coordinadora de una de sus revistas. La oferta es sorprendente, sobre todo si tenemos en cuenta que yo jamás he solicitado el trabajo. La editora de la revista me conoce, necesita a alguien para el puesto y pensó en mí. Tengo una entrevista el lunes y veremos qué me ofrecen.

Curiosamente, Bernard también tiene una entrevista el lunes, casi a la misma hora, así que, en el caso hipotético de establecer una cita, estamos pensando en dejarlo para el lunes.

Por desgracia, tanto la entrevista como la cita me privarán de uno de los pocos placeres que me quedan desde que tuve que abandonar la repostería: los masajes de Peter.

Pero el auténtico broche a esta extraña semana fue lo de anoche.

Y es que anoche, niños y niñas, practiqué por primera vez el sexo telefónico.

Os doy dos líneas para asimilar la información.

...

...


Bien, me explico.

Encontré a Toni (Nene Ardiente, por si no recordáis quién es)en el chat, comenzamos a hablar y acabó llamándome por teléfono otra vez.

Para que entendáis la situación, a mí el estrés digamos que me... vamos que me enciende, así que cuando él insinuó que andaba más quemado que la pipa de un indio (y perdonad si ofende mi explícito lenguaje... en cuyo caso ya os aviso que mejor paséis directamente al último párrafo, porque va a haber más de lo mismo) y dijo si me apetecía quedar con él pero que ya, yo pensé, "¿Qué coño? ¡¡Adelante, Dela!! Ya se encargará Némesis de pegarte bronca otro día por tu inconsciencia..."

Y le dije que sí.

Él se quedó de piedra, claro.

Empezamos a hacer planes. En hora y media podíamos encontrarnos y... y...

Y cuando se dio cuenta de que yo iba en serio, se echó para atrás. Le vinieron las dudas... que estaba demasiado caliente para esperar, que no sabía si yo iba en serio, que si esto, que si lo otro...

Total, que me quedé con las ganas.

Odio a los hombres.

Volvió a llamar para disculparse. Y, de paso, para probar algo nuevo.

El sexo telefónico.

Al parecer, tengo una voz muy sexy por teléfono, y eso es lo que a él le pone de mí, porque mi foto ya le dejó bien claro que el resto de mi persona no cumplía sus espectativas.

Bien, pues fiel a mi lema de probarlo (casi) todo al menos una vez, iniciamos una tórrida conversación telefónica que acabó con él gritando mi nombre una y otra vez mientras se corría.

Yo me abstuve.

Después de acabar, y aún sin aliento, él estaba en el Paraíso y lo único que quería era irse a la cama, porque, según palabras textuales, "me has dejado en la gloria, cariño".

Y así descubrí que el tipo por el que llevo semanas perdiendo la dignidad es de los que, después de la faena, da media vuelta y se duerme. Definitivamente, no fue la mejor forma de mantener vivo mi interés por él.

¿Será acaso el sexo telefónico la nueva forma de evaluar a nuestros amantes?

En ese caso, Toni ha suspendido con un triste 4,5.

jueves, mayo 08, 2003

Bueeeeeno, aqu estoy otra vez después de un laaaaaaargo periodo de abstinencia verbal.

A ver... ¿qué desgracia os cuento primero?

Ah, sí. El miércoles pasado no pude ir al trabajo porque me qued sin luz en casa. Tuve que llamar a reparaciones de urgencia y lo único en lo que podía pensar era en que me iban a clavar por la reparación. Por suerte, al final resultó que la avería era externa, así que la reparación tendrí que pagarla la comunidad de vecinos.

Pero, recordad, niños: jamás debéis confiar en la electricidad. Dos días más tarde, y para señalarme que ella y yo jamás podremos llevarnos bien, metí el bote de cera para depilarme en el microondas y, al minuto, el chisme empezó a soltar chispas como un poseso... y murió entre mis brazos. Sniff...

Ahora estoy sin microondas, lo que equivale a estar sin café matutino... lo que significa estar dormida y cabreada la mayor parte del día.

Por suerte, el lunes fui a que Peter, el fantástico Peter, mi masajista, me diera un masaje y se me pasó un poco la depre. Este chico tiene unas manos de vicio, de verdad. Y unos ojos... hummmm...

Aparte de estas desgracias eléctricas, que parecen acompañarme vaya adonde vaya, el domingo pasado ocurri algo... ¿cómo lo definiría yo? ¿Curioso? ¿Emocionante? ¿Estúpido por mi parte?

Estaba yo descubriendo ese nuevo mundo llamado chat al que me había unido una semana antes, cuando un tal Nene Ardiente (sí, lo sé, debería de haber sospechado nada más leer su nick) me hizo un privado. Era de Tarragona, tenía 32 años y muchas ganas de hablar. Empezamos a hablar por micro y él dijo que le encantaba mi voz y que si me podía llamar para charlar, porque el micro iba fatal. Y yo, tonta de mí, dije que sí. Total, faltaban 2 horas para irme a casa de mi madre para celebrar el Día de la ídem, y no tenía nada mejor que hacer...

Se llamaba Toni y tenía una voz muy sexy por teléfono.

Tres horas más tarde nos obligamos a colgar mutuamente y salí corriendo (bueno, en taxi, pero el taxi corría) a casa de mi madre.

Por la tarde, al llegar, encontré un mensaje en mi contestador: era él, que echaba de menos mi voz. Me dijo que me había enviado un par de fotos suyas por hotmail y que les echara un vistazo.

Era guapo, el condenado. 1,85, delgado pero fuerte, moreno, espesa cabellera, nariz y manos grandes (lo que, chicas, por lo general indica que tiene otros "atributos" a juego) y tatuajes tribales en los brazos. Una pasada.

Me volvió a llamar esa misma noche, y también el lunes por la noche (pese a que el domingo me había comentado que su tarifa plana "superguay" que le permitía hablar horas sin pagar un euro era aplicable sólo al fin de semana). Volvió a decir que echaba de menos mi voz y que necesitaba oírme. Y, hala, tres horas más de charla. Y el martes, repetimos. El miércoles le llamé yo, pero tuvimos una conversación más breve porque los dos nos caíamos de sueño. Me pidió mi móvil para poder enviarme mensajitos, porque esta semana entraba en el turno de noche en su trabajo (supervisor en una fábrica de no sé qué), de 10 de la noche a 6 de la mañana, y no podría conectarse por las noches. También volvió a insistirme, como viene haciendo desde hace cuatro días, en que le enviara una foto mía.

Ah, el tema foto...

En principio me negué. Le dije que no soy fotogénica, que soy fea y estoy gorda, y él, el lunes, me dijo que, a aquellas alturas, no le importaba, porque le interesaba má la persona que se escondía tras aquella voz que tanto le gustaba.

Ja.

Nota mental: nunca creas a un hombre que te susurra cosas dulces.

El lunes, ped a Némesis, Marc y Ainhoa que me enviaran las fotos de París en las que yo saliera mejor.

No me gusté en ninguna. Se me veía tan gorda y fea... tan yo... y ni siquiera tenía aún los triaaaaaaangulooooooos de color obra de mi peluquero, la reina del drama capilar.

El martes me hice fotos de carnet. Sal espantosa.

Por la tarde, me fui a hacer otra de medio cuerpo. La recogí ayer.

Horrible. La rompí en mil pedazos.

Por la noche, cuando hablé con Toni, volvió a insistirme con lo de la foto.

Esta mañana he sometido a votación las que tenía en el trabajo y, por unanimidad, hemos escogido una frente al Arco del Triunfo (era de nuestro viaje a París del año pasado, claro).

Me he conectado a Yahoo y ahí estaba él. Le he dicho que le iba a enviar una y se ha emocionado.

Nota mental dos: nunca creas a un hombre que se emociona y te envía el icono de una gran sonrisa por messenger.

Se la he enviado.

Ha dicho que se le hacía tarde y que tenía que salir corriendo para ir a comer a la cantina de su trabajo.

Nota mental 3: Dela, eres una imbécil.

sábado, abril 19, 2003

Hooooola otra vez.

Aunque en teoría estoy de vacaciones de Semana Santa (ja, ja ) llevo una semanita agobiante.

¿Recordáis que tenía hora para el masajista este miércoles? (el que no lo recuerde, siempre puede releer el post del 14/4) Pues, al final, no pude ir. Mi guapísimo masajista, Peter, aún no ha puesto sus gloriosas manos en mí. Eso tendrá que esperar al próximo jueves. Creo.

El caso es que tenía que entregar una traducción el miércoles y estuve sentada delante del ordenador hasta las cuatro de la tarde. Ni siquiera comí. Tuve el tiempo justo para ducharme, coger un taxi y volar a la editorial para entregarlo a las seis de la tarde.

A las siete había quedado con Marc y Jackson para tomar algo en el Outside, el bar favorito de Jackson (porque está justo debajo de su casa y porque trabajó allí durante un tiempo) Por supuesto, el bar quedaba en la otra punta de Barcelona, así que ya me tenéis a mí, a las 6:30 de la tarde, con solo dos tazas de café en el cuerpo y los pies hechos polvo porque el último par de zapatos Camper que me compré me hacen daño. Perdida en medio de Barcelona y sin saber cómo narices llegar a mi cita.

Llamé a Marc, le di mis coordenadas (tras preguntárselas a una simpática chica) y él me dijo cómo llegar al Outside, aunque al final tuvo que venir a recogerme a medio camino.

Por fin conseguimos reunirnos en el bar y Marc me obligó (casi) a comerme una madalena con el café. Una vez juntos, Marc y yo le confirmamos a Jackson nuestro deseo de ver Eurovisión con él y su novio.

–Ay, genial... ¿cuándo es Eurovisión?

Marc y yo nos miramos.

–Pues ni idea, ¿no lo sabes tú?

No lo sabía. De todos modos quedamos en un lugar indeterminado, un día desconocido para ver Eurovisión. Por suerte apareció Diego, el "marido" de Jackson, para poner orden, decir cuándo era el evento e invitarnos a su casa. Jackson cocinará y Marc y yo gorronearemos. Incluso Marc dijo que, si para entonces seguía con Víctor (Marc es el rey del pesimismo) le gustaría invitarle también.

Diego, Jackson y yo, por supuesto, nos pasamos la tarde entera restregándole por la cara que aún no nos había presentado a su novio. Y, en cambio, Marc ya conoce a todos los amigos de Víctor e incluso a su único hermano.

–Claro, eso es que se avergüenza de nosotros.

–Parece que no somos lo suficientemente glamurosos para él... sniff...

–¿Por qué no os vais los tres a la mierda?

Me encanta cuando habla sucio, je, je...

...

...


Sí, lo sé, éste no ha sido mi mejor post, pero es que últimamente no me pasa gran cosa. Estoy pensando seriamente en volver a participar en el chat para darle vidilla a este blog... je, je...

Bueno, os dejo que tengo que entregar otra traducción a la vuelta de vacaciones y aún no la he empezado. Maldito trabajo free-lance... me gustaría tener un trabajo fijo donde me pagaran lo suficientemente bien como para poder dejar de trabajar en casa. Estoy hecha polvo, de verdad. Necesito auténticas vacaciones, de todo, largarme a algún balneario perdido de la mano de Dios donde un complaciente hombre perfecto me diera masajes hasta quitarme toda la tontería de encima... hummmm...

Vale, estoy desvariando. Mejor os dejo ya...

Ah, por cierto, echadle un ojo a la canción de la columna roja. Es de Mónica Naranjo. Es que últimamente me siento bastante... traviesa... ¡¡espero que sepáis inglés!!

Un besazo.

martes, abril 15, 2003

Aunque a estas alturas debería de estar acostumbrada a la anárquica actitud de los USA, lo cierto es que las últimas declaraciones de ese iluminado que tienen por presidente me han escandalizado.

Y asustado.

No satisfecho con haber arrasado toda una nación en nombre de SU democracia, y de haber tratado de silenciar a la opinión pública ASESINANDO a los testigos de sus excesos, los periodistas (JULIO ANGUITA PARRADO Y JOSÉ COUSO, JAMÁS OS OLVIDAREMOS), ahora que ha descubierto que puede hacer lo que le salga de los cojones en el mundo, ha decidido amenazar a quien sea. ¿Que SIRIA le molesta porque no controla su petroleo? Pues nada, sólo tiene que decir "creemos que Siria esconde armas de destrucción masiva". Y ya tiene campo abierto para entrar, destruir a su población e instaurar un gobierno pelele que trabaje para ellos, como hizo con Kuwait. Y eso que, como dijo el presidente de Siria, la única nación que posee armas de destrucción masiva en la zona es Israel. Pero como Israel es "aliado" de Estados Unidos... Y, cIaro, que precisamente Siria sea una nación en la que Israel tenga intereses petrolíferos es sólo casualidad...

Leed lo que me ha explicado mi hermana sobre el conflicto israelí-palestino al que los USA hacen oídos sordos:

"Tras la II guerra mundial, a los Judios expatriados se les entregó parte de Israel como nación y debían compartir territorio con el pueblo palestino. (Esto ya, de por sí, me parece a mí una burrada. ¿Quién tiene autoridad para expropiar a un pueblo de parte de su país para entregárselo a otros, por mucho que, históricamente, les perteneciera? Por esa misma regla de tres, deberían expatriar a todos los norteamericanos de Estados Unidos y entregarles nuevamente la tierra a los Indios, ¿no?). Desde los años cincuenta, poco a poco el gobierno israelí ha ido expulsando a los palestinos del territorio que antes fue suyo, reduciendolos a guetos donde ni siquiera permiten que entren las ambulancias. El gobierno de Israel quiere exterminar a la comunidad palestina de su territorio. Para hacerlo, Israel envia excavadoras a poblados palestinos y arrasan las casas, haya o no gente dentro. Existe un movimientos de voluntarios americanos y europeos (porque no todos los norteamericanos son bestias analfabetas y endiosadas como su presidente) se dedican a ponerse delante de las excavadoras para evitarlo. Pues resulta que una de esas excavadoras pasó por encima de una pacifista norteamericana sin contemplaciones. Despues, un periodista se puso de escudo humano delante de niños que salian de la escuela y lo acribillaron a balazos.

Pero, claro, como los que asesinan son los amigos de Bush, nadie dice nada. El gobierno de Israel quiere exterminar a la comunidad palestina de su territorio. Siria es un país fronterizo con Palestina que apoya la causa palestina, y si el gobierno de Siria fuese un gobierno tutelado por el Sr. Bush, Israel lo tendría mas fácil para continuar con el exterminio de los palestinos."



¿No os parece increíble?

¿Y lo que han hecho en Irak? No defiendo a Saddam, es un dictador y un monstruo, pero... ¿cómo puede nadie arrasar un país fingiendo que quieren ayudarles y luego mantenerse al margen mientras la población se muere del hambre que la guerra ha generado, dejando que se entreguen al pillaje y mirando, impasibles, cómo los pocos supervivientes se matan entre ellos, en una tierra sin ley ni orden?

¿Es eso lo que le espera al mundo? ¿Someterse a los deseos de los USA o ser aplastados por ellos? ¿A partir de ahora, si desean cualquier cosa de cualquier otra nación, sólo tendrán que entonar el "me parece que hay armas de destrucción masiva" para entrar a saco y acabar con nosotros?

¿Quién es el monstruo de esta historia?